viernes, 4 de noviembre de 2011

Llanto

Emanan de mis ojos joyas valiosas
que son de mi lamento confesoras
no son radiantes ni son dichosas
nada lo es cuando triste lloras
Malas joyas que surgís
siempre en tan atroz momento
y el rostro salado convertís
sea por amor o por tormento.
Joyas sois de acuoso tibio
que no cesáis por tarde que sea
y a mi alma brindáis de alivio
cuando el pesar me rodea.
Y el motivo de tanta riqueza
reside en aquel que ha venido
que ama con magna rareza
y sin saberlo me ha herido.

Patricia M.A.


martes, 9 de agosto de 2011

Así soy yo

Así soy yo


No hay ni un solo día del año en el que no me haga esta pregunta: ¿por qué todo lo cruel, lacerante, o humillante va a parar siempre a mi persona?
Mi vida nunca ha sido ejemplar; siempre ha estado marcada por la fatalidad del destino, por la muerte, por el sufrimiento en todas sus formas. Puede parecer exagerado, lo sé, pero es este mi punto de vista.
No soy perfecta. Mis numerosos defectos podrían ser la causa de todo lo malo que acontece alrededor mío.
Para empezar, diré que es imposible, totalmente imposible que tome la iniciativa de hacer las paces tras una pelea. No importa lo valiosa que sea para mí la otra persona, ni el cariño que le tenga, ni siquiera si lo pasa mal. Es inútil. Mucha gente dirá que es por falta de aprecio hacia la otra parte, porque no me interesa, porque no la quiero. No es cierto. Simplemente soy así.
Haré mención de otro de mis grandes defectos que, sin lugar a dudas, es el de considerar aquello que quiero como solo mío. Sí, soy posesiva cuando quiero verdaderamente a alguien. Nadie más lo tendrá, deseo cuidarlo, deseo estar incluida en todos sus planes, deseo que siempre piense en mí. ¿Qué le voy a hacer? No puedo evitarlo.
Pero si hay algo que me caracteriza es mi indecisión. Pienso tanto las cosas, dudo tanto de todo, que cuando me voy a dar cuenta se esfumó mi oportunidad. Por eso mi vida está colmada de desilusiones y de fracasos.
Soy desordenada, demasiado desordenada. Para mí no existe nada mejor que dejar la ropa apilada en una vieja silla destartalada. No me apetece colgarla, ¿y qué? ya se encargará otra persona.
Soy sugestionable; siempre o casi siempre me dejo influir por los demás. Ya puedo sentirme muy segura de algo y estar convencida ciegamente, que al llegar alguien con una crítica hacia mi pensamiento cambio totalmente de opinión. Este es uno de los defectos que más me gustaría erradicar.
Para acabar con esta lista, que es mucho más larga, mencionaré otros defectos típicos en mí y, creo saber, en la mayoría de la sociedad actual. En primer lugar mi avaricia. Quiero poseer cualquier cosa que me llame la atención, a como dé lugar. Mi egoísmo ocasional y mi falta de empatía suelen ser mis peores enemigos. A veces solo pienso en mí misma, en mi beneficio. Rara vez me pongo en el lugar del otro, aunque lo intento de veras, pero siempre me puede el orgullo.
A pesar de todo, mis amigas me reconocen virtudes. ¿Virtudes? Pero, ¿puedo tenerlas yo? Eso me pregunté cuando me lo dijeron, y parece que sí.
Me describen hospitalaria: siempre socorro y ayudo a los necesitados, soy un alma caritativa que si tuviera mucho dinero construiría un albergue para animales abandonados.
Me otorgan el privilegio de ser graciosa y simpática. Parece que nadie necesita un payaso si estoy yo delante.
Parece que soy cariñosa. Me paso el día besando, abrazando y mimando lo que más quiero. Ya sea a personas, al perro, o a un osito de peluche. ¡Qué tierna!
La honestidad parece que me caracteriza. Sí, siempre con la verdad por delante. Siempre digo lo que pienso, aunque procuro cuidar las formas. Por supuesto, no soporto la mentira.
Otra gente me concede la virtud de la fidelidad. Nunca sería infiel y no permitiría que lo fueran conmigo. Es lo que hay. No creo en la escusa del desliz, ni en la de "me pasé con el alcohol".
Soy creativa. Amo el arte, aunque admito que la pintura no se me da bien. Sin embargo, me reconocen el don de la buena escritura, la retórica, la poesía.
Otra virtud que me supone ventajas y también inconvenientes es mi perseverancia. Si algo me propongo, debo conseguirlo. Puedo ser algo bueno o algo malo, pero lo lograré.
También creo ser respetuosa. Respeto cualquier opinión, orientación sexual, religión o punto de vista , aunque a veces no lo comparta.
Mis amistades más allegadas aplauden mi equidad. Es cierto que no tolero la desigualdad entre hombres y mujeres. Esa discriminación sin fundamento hacia el sexo femenino en cualquier terreno, sea laboral o social, me irrita y me hace sacar mi faceta más feminista. También me provoca gran impotencia la desigualdad en el mundo, el hambre, la miseria.
Famliares y conocidos me describen como modesta. Es cierto que rara vez hago alarde de mis facultades. Me siento incómoda cuando alguien me reconoce algo bien hecho, cuando me halaga o felicita, sea en privado o en público. No sé, es algo que me produce inquietud y que no me gusta nada.
Ahora, después de enumerar mis defectos y virtudes, quizás pueda tener una idea más clara sobre cómo enfocar y dirigir mi vida. Como ya dije no soy perfecta, y no por ello merezco ser el blanco de la humillación y la burla de todos aquellos que se creen más que yo, que se creen con derecho a jugar con mi vida, con mis sentimientos, a jurarme amor falso, a jurarme amistad falsa, a mentirme y ocultarme. No, no es justo. No es justo levantarme cada mañana y pensar que la culpa de todo es mía, que yo me lo he buscado. Es cierto que a veces soy la culpable de muchas cosas, pero eso no quita que tenga razón en otras.
Y ahora dejaré una última cosa muy clara:quien me quiera me aceptará tal y como soy, con mis defectos y con mis virtudes, y me respetará, y me valorará. Quien no esté dispuesto a elllo es mejor que salga de mi vida ahora mismo, o que no entre en ella.

Patricia Maciá Arenas

Fábula de la cobra Venenosa y los animales del bosque.


En un frío bosque de Asturias, hace no mucho tiempo, vivían una simpática pandilla de ardillas. Todas las mañana de otoño, salían de su casita para recoger bellotas y otros frutos secos con los que poder alimentarse a la llegada del frío invierno.
Cada ardilla tenía una personalidad distinta: estaban la ardilla gruñona, la ardilla mudita, la ardilla reservada, la ardilla risueña, la ardilla simpática y la ardilla graciosa.
Vivían felices y contentas, pues todas eran muy amigas.
Sin embargo, en lo más oscuro del bosque, habitaba la temible y malvada cobra Venenosa, conocida y temida por todos los animales del bosque por sus numerosas fechorías; pues su único objetivo, era zamparse a las ardillas y robarles la comida que habían estado recogiendo con mucho esfuerzo durante todo el otoño. Durante años, los cazadores habían intentado cazarla, pero la cobra Venenosa era tan hábil y veloz que ningún humano pudo jamás atraparla sin sufrir su amarga picadura. Esta picadura tenía el poder de hacer malvado a todo aquel que la sufría, envenenando su alma para siempre.
Una mañana, una fuertes tormentas arrasaron con gran parte de la vegetación del bosque, llevándose consigo casi todo el sustento que quedaba en los árboles.
Las pobres ardillas tuvieron entonces que adentrarse en lo oscuro del bosque para buscar el alimento. Ellas, ignorantes, se exponían al mayor peligro existente, ya que el lugar más frondoso y rico en plantas estaba justamente dominado por Venenosa. Al ver a las ardillas llegar, ésta salió amigablemente de su guarida, y fingiendo ser un reptil bondadoso y acogedor, las invitó a compartir su cueva.
Allí las retuvo durante varios días sin comida ni agua y las obligó a trabajar para ella, esclavizándolas sin compasión.
Los animales del bosque, alertados por la desaparición de las ardillas, fueron juntos a buscarlas por todo el bosque y ,tras una larga búsqueda, se oyeron los gritos de auxilio de las ardillas; gritos que provenían de un agujero subterráneo. Venenosa había picado a dos de las ardillas y amenazaba con picar también a las demás.
Fue entonces cuando los animalitos del bosque, en avalancha, saltaron sobre la cobra, y el señor Tigre, la mordió con rabia hasta asesinarla. Poco a poco las ardillas fueron recuperandose de la picadura, ya que ésta perdía el efecto al morir la cobra.
Ese mismo día todos los animales celebraron una gran fiesta en el bosque: habían acabado con Venenosa, reina de la maldad.
Fin


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La moraleja de esta historia en la realidad es:
-Hay personas que solo buscan hacer daño. Personas malvadas que, como "Venenosa", intentan acabar con trupes de amigas para beneficiarse ellas. (En el cuento, conseguir la comida de las ardillas)
-El veneno de "Venenosa" representa la tendencia de las malas personas a conseguir poner en contra a cualquiera, a hacerlo una mala persona. Una mala persona, envenena a las demás para hacerlas como ella, para cegarlas.
- El hecho de recoger comida y alimento durante todo el año, para poder alimentarse en invierno, representa a la amistad, ya que ésta se cultiva durante años y años, y sienta muy mal que una Venenosa persona acabe con ella.

Fábula de la marioneta Carmila.

Hace muchos años, en una lujosa mansión, habitaba una familia acomodada de empresarios.
Con más de seis criados y mayordomos a su servicio, vivían prodigiosamente, despreciando a la gente que no poseía el mismo nivel económico.
La señora de la casa, Águeda, era una persona muy chismosa: se pasaba día y noche hablando de los asuntos privados de los demás, inventando chismes por doquier y ,sobre todo, presumiendo de su enorme fortuna, que le permitía conseguir todo aquello que se le antojara.
El señor de la casa, por el contrario, era un hombre bondadoso, servicial y pocas veces alardeaba de sus posesiones.
Carmila, la hija del matrimonio, era sin duda la chica más caprichosa que existía. Poseía todo aquello que cualquier adolescente de quince años soñara: ropa a la última moda, joyas en abundancia, limusina que cada día la llevaba de compras al centro de la ciudad, entrenador personal que la ayudaba a mantenerse en forma, chicos guapos rendidos a sus pies, maestro de danza, peluquero y estilista.
Pero a pesar de todo esto, Carmila era una joven sin amigas. Su cruel personalidad, su antipatía y su fama de altanera provocaban el espanto de las demás chicas.
A Carmila no le afectara mucho el estar sola, sin embargo, sentía celos de las demás.
Una tarde, cuando Carmila estaba de compras en una tienda lujosa, observó a un grupo de chicas que a través del escaparate miraban fascinadas las prendas de ropa con tan altos precios.
Carmila pensó que sería la oportunidad perfecta para conseguir a unas amigas, y se acercó a ellas decidida:
- Yo os compraré lo que queráis de la tienda, pero vosotras debéis prometer que seréis mis amigas - les dijo decidida.
Las chicas aceptaron conformes aquella propuesta y Carmila las obsequió con unas camisetas de diseñador muy estilosas.
Así, poco a poco, Carmila se aprovechaba de sus compañeras, las obligaba a actuar a su voluntad y a satisfacer sus caprichos. Cada día, las chicas se arrepentían más de haber aceptado la propuesta, pues era como si hubiesen vendido su alma al mismísimo diablo.
Una noche, mientras Carmila yacía en sueños, una luz potente y clara la despertó. A medida que la luz se hacía más molesta, se iba formando una excelsa figura opaca, que finalmente resultó ser un hada.
Carmila pensaba que aquello era un sueño, pero cuando se pellizcó el brazo comprobó que todo era real.
El hada se acercó con semblante severo y agitó su varita firmemente diciendo:
- Carmila, has sido una joven muy cruel, te has aprovechado de las únicas personas que te ofrecieron su amistad. Ahora te voy a convertir en lo mismo que has convertido tú a tus amigas: una marioneta -.
Y con unas palabras mágicas Carmila se encontró en el borde la cama,
convertida en un muñeco de trapo.

Rencor

Gran desmán recorre mi cordura
noche y día sin reposo
y ni ápice de amada dulzura
en el indigno acoso

lo que antes fue implorado
tan humilde y verdadero
es ahora tan odiado
que parece llevadero

las rencillas que han quedado
de tu amor atroz e impuro
malnacidas han logrado
fatal visión hacia el futuro

y sin ninguna garantía
desgarraste en lo más profundo
cual salvaje jauría
mi ya maldito mundo.


Patricia M.A.

lunes, 9 de agosto de 2010

LAGO NEGRO

Seres oscuros de la noche
que arrastráis por el suelo vuestro pesimismo
desahogad vuestras almas
en el lago negro azabache.

Seres venideros y amargos
que vestís como ángeles tenebrosos
desahogad vuestras almas
en el lago negro azabache.

Seres brillantes y atentos
que sentís la belleza que os rodea
desahogad vuestras almas
en el lago negro azabache.

Seres tristes y solitarios
que lloráis por vuestros pasados
desahogad vuestras almas
en el lago negro azabache.

Seres perdidos y marginados
que sufrís viendo el presente
desahogad vuestras almas
en el lago negro azabache.


Patricia M.A.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Reflexión personal

Mejor sentir dolor a no sentir nada.

De todos es sabido que la vida está llena de cosas buenas. Pero también está llena de cosas que duelen, que amargan, que te quitan las ganas de vivir.
Si algo he aprendido con los años, es que los problemas hay que enfrentarlos, no dejarse vencer ni rendirse jamás, pero a pesar de conocer esto, sigo tropezando mil veces con la misma piedra.
Es algo que no me importa, porque ya estoy acostumbrada a caer, a levantarme y a volver a caer. Soy adicta al dolor, al sufrimiento, a la humillación. Soy fanática de lo absurdo, lo ilógico, lo traumático. Por todo esto, ya no me importa sufrir más o menos. Pero aunque mi mente y mi cuerpo son ya inmunes a lo malo del mundo, mi corazón se sigue resintiendo. Llegué a un punto donde llorar es parte de mi día a día, donde la paz la encuentro con el martirio y el pesar, pero prefiero sentir dolor a no sentir nada.

martes, 3 de agosto de 2010

Esperanza




Abstracta idea, inerte idea
la de ansiar un deseo
crezca la flor en primavera
caiga la nieve en invierno.

Abstracta idea, inerte idea
la de soñar despierto
reine la paz en la tierra
riegue la lluvia el desierto.

Abstracta idea,inerte idea
la de esperar con anhelo
viva la anciana más enferma
vuelva a la casa el viajero.

Abstracta idea, inerte idea
la de amar con recelo,
vuelva el amante a la cama
selle de besos tu cuerpo.



Patricia M.A.

Agonía



Un aguacero vadea mi alma
y mi corazón empapa cada día
cuan agradable fuera gran sequía
en la indecisión que altera mi calma

Torpe e irritante es mi demora
punzante y latosa cual astilla
que como una aflictiva pesadilla
secunda la llegada de mi hora.

El llanto se percibe estrepitoso
el desconsuelo aumenta retador
siempre supe que sería un error
pero mi empeño insistía caprichoso.

En el álgido y húmedo invierno
en el soleado y tórrido verano
esta cruel agonía agarra mi mano
arrastrándome rauda al infierno


Patricia M.A.

Corazón cautivo




Encerrada en la ventana
y cautiva por amor
siempre ansiando ese calor
que trae la región africana

Malherida y atrapada
por el padre de la pasión
más creo que es mi misión
mejor padecer desgarrada

Y todo el día muero y lloro
por no ser rechazada
por querer ser amada
y esquivando valioso oro

En lo alto del acantilado
donde cruzada está mi mente
donde el rojo ya no siente
eterno estará y liberado

En el fervor huyo despavorida
en mi sentido único el mañana
aumentando va mi desgana
sola, abandonada, abatida


Patricia M.A.

Depresiva salvación

La vida me da suspiros
de suplicio inconfesable
Que rallan como los zafiros
sentimiento abominable.

Del camino busco entrada
que libere al corazón
una historia que acabada
amortigüe la pasión.

Por la vida hallo muerte
por la muerte, salvación
por suicidio el ya no verte
cuan infausta sensación.

Intuyo por espera
el prolongar la amargura
más mi ánima entera
anhela la sepultura.


Patricia M.A.