viernes, 4 de noviembre de 2011

Llanto

Emanan de mis ojos joyas valiosas
que son de mi lamento confesoras
no son radiantes ni son dichosas
nada lo es cuando triste lloras
Malas joyas que surgís
siempre en tan atroz momento
y el rostro salado convertís
sea por amor o por tormento.
Joyas sois de acuoso tibio
que no cesáis por tarde que sea
y a mi alma brindáis de alivio
cuando el pesar me rodea.
Y el motivo de tanta riqueza
reside en aquel que ha venido
que ama con magna rareza
y sin saberlo me ha herido.

Patricia M.A.


No hay comentarios: