Mejor sentir dolor a no sentir nada.
De todos es sabido que la vida está llena de cosas buenas. Pero también está llena de cosas que duelen, que amargan, que te quitan las ganas de vivir.
Si algo he aprendido con los años, es que los problemas hay que enfrentarlos, no dejarse vencer ni rendirse jamás, pero a pesar de conocer esto, sigo tropezando mil veces con la misma piedra.
Es algo que no me importa, porque ya estoy acostumbrada a caer, a levantarme y a volver a caer. Soy adicta al dolor, al sufrimiento, a la humillación. Soy fanática de lo absurdo, lo ilógico, lo traumático. Por todo esto, ya no me importa sufrir más o menos. Pero aunque mi mente y mi cuerpo son ya inmunes a lo malo del mundo, mi corazón se sigue resintiendo. Llegué a un punto donde llorar es parte de mi día a día, donde la paz la encuentro con el martirio y el pesar, pero prefiero sentir dolor a no sentir nada.

1 comentario:
Con la experiencias malas aprendemos mas deprisa que con las buenas experiencias, por lo que, llamarlas buenas y malas no parece tener mucho sentido. Mejor son cosas llamemoslas neutras que tu te encargas de darles un sentido (bueno, malo, regular, neutro, etc). Para ti una silla puede que no signifique nada y para mí si porque esté ligada a una experiencia o persona pasada. En mi caso para mí significa mucho cuando veo por la calle un boxer atigrado porque yo tuve uno durante muchos años y lo quería muchísimo y a día de hoy, 5 años después de su muerte sigo soñando con él, pues el amor que sentía hacia él era muy especial :)
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