martes, 3 de agosto de 2010

Agonía



Un aguacero vadea mi alma
y mi corazón empapa cada día
cuan agradable fuera gran sequía
en la indecisión que altera mi calma

Torpe e irritante es mi demora
punzante y latosa cual astilla
que como una aflictiva pesadilla
secunda la llegada de mi hora.

El llanto se percibe estrepitoso
el desconsuelo aumenta retador
siempre supe que sería un error
pero mi empeño insistía caprichoso.

En el álgido y húmedo invierno
en el soleado y tórrido verano
esta cruel agonía agarra mi mano
arrastrándome rauda al infierno


Patricia M.A.

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